Despertar a una nueva vida.

«Persigue a las mariposas y nunca las atraparás. Observa a las mariposas y vendrán hasta ti».

Si te sientes atrapado y ocupado en el modo “hacer” más que el “ser” puede ser porque vivimos en un mundo donde la mente loquea, salta de un lado a otro, está en piloto automático, tus pensamientos y emociones te hacen sentir, ansioso, depresivo y nervioso.

Empieza a ver el mundo tal como es, no como esperas que sea, ni como queremos que sea, o cómo tememos que puede llegar a ser. El mundo que nos pone en piloto automático nos hace hacer cosas sin darnos cuenta de lo que ocurre dentro y fuera de nuestra vida. Vamos trabajando, comiendo, caminando, conduciendo, sin una conciencia clara de esto. El peligro es que de esa manera pierdes gran parte de tu vida.

Vivir en piloto automático no es una opción, vivir por vivir, lo que te depare ese día, la rutina, el «ahí estamos», que los días transcurran y que no decidas afrontar de una vez por todas todo aquello que piensas y sientes y te quites el caparazón que traes puesto y que te des el permiso de tomar plena consciencia de tu vida.

Cuando tomas conciencia alineas tus intenciones y acciones en lugar de dejar que el piloto automático te aparte a un lado. Dejas de malgastar el tiempo incurriendo en los mismos hábitos de pensamiento y acción que han dejado de servirte hace mucho tiempo.

Observa por unos momentos tu propia vida:

  • ¿Te cuesta trabajo permanecer centrado en la tarea?
  • ¿Caminas aceleradamente sin poner atención en cada paso que das?
  • ¿Estás en piloto automático, sin tener conciencia de lo que estás haciendo?
  • ¿Te olvidas de vivir el momento presente?
  • ¿Te preocupas por el futuro o el pasado?

Te invito a vivir en el momento presente en el aquí y el ahora, una actitud que hay que adoptar para conectar con uno mismo, impulsar las fortalezas personales, autoregular el comportamiento y conocerse mejor, un estilo de vida diferente. Las personas que practican esta técnica padecen menos ansiedad, viven relajadas, más plenas y llenas de energía. Así que la vida no solo parece más larga porque bajas el ritmo y estas aquí realmente, sino que además resulta más feliz.

¿Qué te enseña la meditación y el mindfulness?

Si estas enredado en una maraña de pensamientos y juicios críticos te ayuda a ser comprensivo y a enfocar tus dificultades en una actitud benévola y curiosa. En otras palabras, la atención plena es una manera consciente e intencionada de sintonizar con lo que está pasando dentro de nosotros y nuestro alrededor  y permite desenmascarar automatismos y promover el desarrollo integral.

Empieza a practicar ahora la manera de dejar atrás la evitación y descubrirte siendo menos crítico, en vivir el momento presente, siendo más empático con los demas. Cuando haces todas estas estas cosas sentirás un entusiasmo, una energía y equilibrio.

A la larga que te aporta esta práctica del mindfulness:

  • Te anima a tratarte a ti mismo y a los demás  con compasión.
  • Te libera del dolor y las preocupaciones.
  • Te permite experimentar el mundo de forma calmada y sin juzgar.
  • Una verdadera sensacion de felicidad.
  • Te acerca a tus sentidos.

Te dejo con esta meditacion con chocolate de conciencia plena. Presta toda tu atención, mientras te comes un trozo de chocolate. ¿Por qué no pruebas ahora mismo?

Compra un chocolate que no hayas probado nunca o que hace mucho tiempo no comes. Puede ser negro e intenso, orgánico, el que más te guste. Lo importante es que elijas un tipo de chocolate que no consumas normalmente, o muy pocas veces.

Sigue estos pasos:

Meditación con chocolate

  • Abre el envoltorio. Inhala el aroma. Deja que te envuelva.
  • Parte un trozo del chocolate y obsérvalo. Deja que los ojos recorran cada milímetro, cada parte del chocolate.
  • Póntelo en la boca. Si es posible, sujétalo con la lengua y deja que se derrita, prestando atención a cada impulso de tenerlo en la boca, el chocolate posee más de trecientos sabores distintos, comprueba si distingues alguno.
  • Si has notado que la mente se dispersa, observa a donde ha ido y tráela de nuevo al momento presente.
  • Cuando el chocolate se haya derretido por completo, trágalo muy lentamente de manera consciente. Deja que caiga por tu garganta.
  • Repite con otro trozo.

¿Cómo te sientes? ¿es diferente a lo habitual? ¿te ha sabido mejor el chocolate que si te lo hubieras comido a un ritmo normal?

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Con todo mi cariño

Ena Barrera

 

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